Había una vez una niña llamada Caperucita Roja, quien siempre llevaba una capa roja y una capucha que le cubría el pelo. Era tan bonita que todo el mundo la quería y la mimaba, en especial su abuela, quien vivía en una pequeña casa en el bosque.
Un día, la madre de Caperucita le pidió que fuera a visitar a su abuela y le llevara una cesta con algunas cosas. Ella estaba muy contenta con la tarea y prometió a su madre que se portaría bien.
Camino por el bosque mientras disfrutaba de la naturaleza y los hermosos pájaros que cantaban. De repente, un lobo hambriento apareció en su camino.
«¿A dónde vas?», le preguntó el lobo.
«A casa de mi abuela, a llevarle algunas cosas», respondió Caperucita Roja.
«¿Y dónde vive tu abuela?», preguntó el lobo.
«Cerca de aquí, en una pequeña casa en el bosque», respondió Caperucita Roja.
El lobo, astuto como era, pensó que sería fácil engañar a Caperucita Roja y se adelantó hasta la casa de la abuela. Allí, se la comió y se disfrazó de ella, esperando a que llegara Caperucita Roja.
Cuando la niña llegó a la casa, vio al lobo disfrazado de su abuela y se sorprendió al ver que tenía los ojos tan grandes y los dientes tan afilados.
«Abuela, ¿por qué tienes los ojos tan grandes?», preguntó Caperucita Roja.
«Para verte mejor, querida», respondió el lobo.
«Abuela, ¿por qué tienes los dientes tan afilados?», preguntó Caperucita
«Para comerte mejor, mi querida», dijo el lobo, y se abalanzó sobre Caperucita Roja.
Justo en ese momento, un cazador pasó por allí y escuchó los gritos de Caperucita. Rápidamente, corrió hacia la casa y mató al lobo antes de que pudiera hacerle daño a la niña. Luego, ayudó a Caperucita y a su abuela a salir de la casa y las llevó a salvo a su hogar.
Desde entonces, Caperucita Roja aprendió la importancia de ser precavida al caminar sola por el bosque y de no hablar con extraños. También aprendió a seguir las instrucciones de su madre ya no desviarse del camino que le habían indicado.
Y así, la niña feliz vivió junto a su familia y amigos, siempre recordando la importancia de ser prudente y cuidadosa.
Imágenes cortesía de Freepik
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